A NOSOTROS NO NOS REGALARON ABSOLUTAMENTE NADA
(Leo Martel) Se jugó con mística, con valor, con humildad, dimos la talla, no nos amilanamos, nos entregamos a todo pulmón y coraje, no hubo oportunidad para resquebrajarnos, cada jugador en la cancha y los que estaban en el banquillo, cada chuchequero y chuchequera se dieron por entero; nuestros muchachos en la cancha y nosotros en las graderías, entonando canciones o arengas al ritmo de la “samba estacao primeira” o a capella.
Hubo lo que nunca había visto en mi vida la entrega en la cancha, uno por uno, sector por sector, en fin fue un último capítulo agradable, en realidad en los 90 minutos y en el suplementario merecíamos ganar, en lo otro es decir, los penales, cualquiera podía ganar.
En realidad hoy no perdimos, hoy ganamos, hay que estar presente en el lugar de los hechos, eso basta para sentirme alegre, mi gente, mi linda gente porteña, se hizo presente, y lo más importante, mis ídolos se entregaron minuto a minuto, segundo a segundo.
DINERO VERSUS HUMILDAD
Éramos las cenicientas, así nos catalogaban algunos periodistas, pero estos señores no se rectifican su equivocación, su vanidad, su pedantería, su alevosía y ventaja en los rotativos no les da la suficiente hidalguía para reconocer su “craso error”, y no nos dan “chance” para defendernos, pero ¡Oh! ¡Gracias Dios Mío! por darnos ese chance en la cancha, un equipo con “limitaciones financieras” supo salir adelante, un equipo como Puntarenas F.C., de la humildad sobrevivió con el orgullo, de las limitaciones salió la riqueza futbolística.
Don Adrián Castro Velásquez debe estar “feliz de la vida”, y recuerdo sus palabras que una vez me comentó don Marco Espinach: “Tranquilos todo va a salir bien”.
Pues no se equivocó, hoy salió bien. A pesar de las dificultades salió bien. A pesar de las ajetreos salió bien. A pesar de las incertidumbres salió bien.
Y así el pueblo puntarenense lo siente y lo vive, así los jugadores lo permiten en sus corazones.
Por supuesto lo ideal y lo perfecto era un cien, pero en nuestros corazones sentimos el ciento por ciento.
LA HUMILDAD ES SINÓNIMO DE ÉXITO
Mas de uno hemos llorado esta tarde y noche, y creo que en la provincia mas linda y grande de Costa Rica, también. Ello no empaña la gratitud y alegría que le debemos entregar a cada jugador por esa humildad y paciencia para llegar, a la sapiencia de don Carlos Restrepo y su cuerpo técnico, a la linda oportunidad que nos ha dado doña Alejandra de haberle dado mística al puerto.
Hoy por hoy debo decir sin ánimos de jactancia, que “la humildad es sinónimo de éxito”, porque así hemos demostrado, contra toda barrera, hemos saltado la valla de los últimos cien metros y lo hemos logrado. Hoy debo escribir que soy feliz, que siento que estoy feliz y no me retracto, estoy feliz, gracias, millones de gracias para el Puntarenas F.C. por hacerme sentir feliz.
Gracias mi linda gente del puerto.
Puerto puerto, por siempre en mi corazón.







